10 ESTRATEGIAS PARA REDUCIR EL MIEDO AL HABLAR EN PÚBLICO

REDUCIR EL MIEDO AL HABLAR EN PÚBLICO
10 consideraciones de “política preventiva” que serán un auténtico cinturón de seguridad

El público no va a por ti. Sólo quiere saber qué tienes para él, entenderte y no aburrirse.

En este vídeo te las muestro:

10 auténticas ventajas que el orador puede tener si procura ocuparse bien de las siguientes cuestiones, en vez de preocuparse de un modo irracional.

1. Reunir la máxima información sobre el tipo de audiencia prevista y, si es posible, cerciorarse de si hay entre ellos alguna persona problemática.

2, Tomar conciencia de lo mucho que sabes, porque te has preparado mucho y bien. Aunque eso no te obliga a tener que saberlo todo.

3. Recordar que la mayoría de la gente tiene buena predisposición y no acude con el ánimo de destruir a nadie.

4. Visitar con anterioridad el lugar donde vas a realizar tu exposición. Como los actores, necesitas conocer y pisar tu escenario y tomarle la medida.

5. Imaginar los imprevistos que se puedan dar y hacerte cargo de que si hay cambios  encontrarás el modo de reorganizarte.

6. Ser responsable y no aceptar hablar de lo que no se sabes. Te angustiarías mucho.

7. Memorizar cómo vas a empezar y a terminar. Respetar el tiempo previsto.

8. Pensar en cómo ayudar a la audiencia, EN VEZ DE PENSAR EN CÓMO TE VAN A JUZGAR. Eso quita espacio al miedo porque estarás ocupado en comunicarte bien.

9. No fingir, no imitar a nadie. No podrás sobrellevarlo mucho rato. La naturalidad es lo más “rentable” para no fomentar el nerviosismo.

10. No caer en la trampa del ataque de sinceridad confesando que estás muy nervioso. Tus nervios son tuyos, no los expongas… Respira hondo, sonríe y empieza, con calma.

 

Los nervios se te pasarán poco a poco y nadie lo habrá notado.

¡Hay mucho que saber y mucho que hacer¡

¡Ánimo. Es posible y es emocionante¡

 

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© Copyright 2016  Mila Melero

*Puedes publicar mis artículos si incluyes mi nombre con un enlace activo hacia mi web :http://milamelero.com y la siguiente información: Mila Melero, periodista audiovisual durante la mitad de su vida. Ahora se dedica a ayudar a profesionales y a expertos a cautivar a sus audiencias, compartiendo los secretos de su amplia experiencia, mediante la formación y asesoría en Técnicas de Comunicación.

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CUATRO IDEAS QUE TE LLEVARÁN DEL AGOBIO, AL APLAUSO
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PARA LOS ATAQUES DE MIEDO ESCÉNICO USA EL BOTIQUÍN DE LA SERENIDAD

Cuando un ponente habla en público es como un conductor en ruta.

SI CONDUCES SABES QUE UNA COSA ES SABER CONDUCIR Y OTRA SON LAS CIRCUNSTANCIAS DEL TRÁFICO.

SI TIENES QUE DAR UNA CONFERENCIA O INTERVENIR CON UNA PONENCIA DEBES ASUMIR QUE SABER MUCHO DE TU TEMA NO ASEGURA QUE LA SESIÓN NO PUEDA SUFRIR “ACCIDENTES”. PUEDE QUE ALGUNO –ATAQUE DE MIEDO ESCÉNICO- PROVOCADO POR TI MISMO.

Así que vas a visualizarte al volante, llegando tarde a una cita importante, detrás de un grupo de ciclistas y sudando, porque olvidaste recargar el aire acondicionado. O sea, tienes el estrés a tope.

¿Qué puedes hacer? 

Lo del pelotón de ciclistas no depende de ti. Veamos lo que sí puedes hacer tú.

AntesMedicina Preventiva:

Haber salido con más tiempo

Haber recargado el aire acondicionado

DuranteLa serenidad será tu aliada:

Concentración para saber cómo maniobrar

Responsabilidad para hacerlo sin peligro

Pues igual sucede con lo que se puede hacer para reducir los inconvenientes de un ataque de miedo escénico. Prevenir y actuar con sentido común.

Te sugiero otro paralelismo, el mundo del teatro.

COMPARAR EL MOMENTO CON LO QUE HACEN LOS ACTORES.

Un ponente tiene mucho que aprender de un actor de teatro.

ü  Los actores se olvidan de sí mismos mientras actúan.

ü  Se concentran en el personaje y viven en él.

ü  En ese contexto tú eres un personaje. Acéptalo y sé consecuente

Ese debería ser el norte de la actuación de alguien que trata de hacer llegar sus mensajes a un determinado público.

Si nos volcamos en nuestra actuación y en el asunto que estamos explicando, los nervios, las inseguridades y la poca confianza en nuestras capacidades escénicas se diluyen poco a poco.

Lo que más teme un actor es dejar indiferente a su público.

ü  Un actor sabe que su éxito radica en atraparle emocionalmente.

ü  Lo mismo deber asumir un buen ponente para ganarse la confianza en él y por tanto en aquello que nos está contando.

RECURSOS CON QUE AYUDARS

Lo primero imprescindible es haberse preparado a fondo, (Saberse el texto de la obra, por así decirlo) Esos son los muros de piedra de nuestra fortaleza. Recuerda, solo una buena preparación nos permitirá ser flexibles a la hora de adaptarnos a las circunstancias de cada exposición pública. Además, solo una buena preparación permite, llegado el caso, una buena improvisación

Lo segundo es asumir que hablar en público es una actividad estresante en sí misma, que dispara una serie de reacciones físicas que –aun siendo desagradables- no pueden provocarnos sorpresa y mucho menos dejarnos fuera de juego.

Lo tercero no asustarse por los síntomas, que además de espectaculares son variados. Sequedad de boca, temblor de manos y rodillas, cierto tartamudeo, pulso acelerado, sudoración inesperada, retortijones, accesos de rubor, cierta amnesia momentánea etc.… ¿Vaya panorama, no? Tranquilo/a. En la mayoría de los casos nadie nota nada excepto tu mismo. Ya sabemos que ese es un consuelo a medias, pero ayuda a no acabarse de agobiar

Lo cuarto y la buena noticia es que todo ese alboroto fisiológico puede ser controlado. Es posible y nos permite ir superando situaciones y practicando. Recuerda que, a más práctica menos nervios, seguridad creciente y mejores resultados

¿CÓMO FRENAR EL ALBOROTO FISIOLÓGICO  ANTE UN ATAQUE DE PÁNICO ESCÉNICO?

1.     Respirar profundamente

2.     Beber agua o una tisana

3.     Cambiar un pensamiento negativo por otro positivo

Lo de la respiración profunda es muy popular como remedio, pero a menudo se nos olvida. Una respiración profunda y acompasada obliga a tomar conciencia de la entrada y la salida del aire y nos lleva mentalmente a momentos de paz. En cuanto nos damos permiso para pacificarnos un poco, todo el sistema recibe la información. Verás como toda esa nube negra se va dispersando… Respira, todo va bien.

Lo de beber algo suave, fresco o caliente, es otro tipo de mensaje de tranquilidad que le mandamos a nuestro sistema nervioso: nada malo puede estar pasando si estamos tomando una taza de té, tranquilamente, o un vaso de agua. ¿Recuerdas como en las películas y en la vida real, cuando alguien está fuera de sí, se le suele ofrecer un   vaso de agua? Algo tan simple puede servir para echar el freno a una crisis de llanto o de nervios.

Lo del pensamiento positivo en vez del pensamiento negativo también es “mano de santo”. Veamos. Si partimos del hecho de que hablar en público es una actividad estresante, busquemos un pensamiento de algo que nos guste mucho y decidamos usarlo como punto de apoyo cada vez que tengamos que hablar en público. En cuanto notemos que nos invaden los miedos, echemos el freno de la imaginación destructiva y busquemos esa imagen agradable, ese sol del atardecer, ese olor a hierbabuena, ese gato ronroneando,… cada uno tiene la suya. Es como ponerse el cinturón de seguridad, si pienso en algo agradable no puedo pensar a la vez en algo desagradable. El cerebro no sabe hacer las dos cosas a la vez y podemos engañarle. ¡Yo lo hago cuando voy al dentista…y me va genial¡

Respira profundamente, bebe un poco de agua y piensa en su recuerdo agradable…. Todo va bien, todo irá bien

ü  Me he preparado a fondo y voy a desarrollar mi presentación lo mejor posible.

ü  He hecho mis ejercicios de respiración y autocontrol.

ü  Tengo gran respeto por este público

ü  Voy a intentar que me entiendan y lo pasen bien.

Es todo lo que puedo hacer y es lo que voy a hacer.

Cada vez que me pongo frente al público subo un escalón que me aleja de mis miedos irracionales. Esa es mi recompensa, todo irá bien

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7 PELIGROS REALES AL HABLAR EN PÚBLICO

¿Como orador, qué puede perjudicarte de verdad?

¿Eres un orador miedoso?
¿Te pones malo solo de pensar en subirte a un escenario para dirigirte a un grupo de gente? ¿Imaginas terribles catástrofes que te pueden ocurrir?

La mayoría de los aspirantes a ponente sufren de miedo escénico y ese es, desde su angustia, el máximo peligro que ven.  Buscan trucos o técnicas para sufrir menos. Tal es su agobio que tardan en atender la lista de acciones necesarias a desarrollar, para evitar que muchas de esas “catástrofes” que imaginan se cumplan realmente.

EL MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO OCULTA Y DIFICULTA LA PREVENCIÓN
DE LO MALO QUE REALMENTE PUEDE SUCEDER.
PELIGROS REALES A EVITAR

1.     Miedos irracionales. Fantasías destructivas sin fundamento real.
2.     No saber nada de tu público.
3.     No prevenir fallos técnicos o ambientales.
4.     No haberte cuidado físicamente.
5.     No contar con algún participante difícil.
6.     Descontrolarte por imprevistos.
7.     Pretender tener respuesta para todo.

Y REITERO, MUCHO CUIDADO CON LOS MIEDOS IRRACIONALES. SON LO PEOR.

Hay peligros reales, que pueden accidentar una intervención, si no se toman las medidas necesarias. Es de esos enemigos reales de lo que hay que protegerse. El miedo disminuye en paralelo a la atención que prestemos a todo aquello que puede ser un problema real, no irracional.

El orador es quien tiene “la partitura” en la cabeza, pero debe saber que cada concierto es diferente. Para que el evento funcione, el orador cuenta con diversos elementos que le ayudarán y no puede perder de vista diversos elementos que le pueden perjudicar.

El público es diferente, la sala es diferente. Hay que adaptarse cada vez.
ü  Se presentan circunstancias imprevistas que hay que resolver sobre la marcha.
ü  Se pueden dar fallos técnicos o humanos que no pueden dejarnos fuera de combate. Preparados para reaccionar en modo positivo y operativo.
ü  Necesitas estar en forma para rendir a tope. Descansa y aliméntate bien.
ü  Una buena preparación no asegura una buena comprensión. Si investigas a tu audiencia podrás atinar mejor en el enfoque y el lenguaje.
ü  Nadie lo sabe todo. Tú tampoco. Reconoce tus limitaciones, con dignidad.

La comunicación es lenguaje, más cultura, más coordenadas geográfico – sociales. No en todas partes se puede comunicar igual. Importa el contexto social, geográfico, cultural e incluso el día y la hora en que se produce el encuentro comunicativo.

El tipo de relación existente con cada público y el objetivo global del encuentro marcan la pauta, pero todas las demás variables y su dosificación son, como en un buen cóctel, lo que hará exitoso el momento.

En comunicación, lo que importa sobre todo es: la intencionalidad, la relación que se establece con la audiencia y la respuesta que se intenta provocar en los receptores.

El éxito no está en vencer el miedo, está en “dirigir la orquesta” para que todo salga según la partitura diseñada por el ponente. Ni más ni menos. Y esa si es una tarea de la que es preciso ocuparse a fondo. Estarás tan atareado que la angustia y los malos presagios no tendrán espacio ni posibilidad de ganar la batalla.

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10 ESTRATEGIAS DE COMUNICACIÓN CONTRA EL MIEDO ESCÉNICO

Por mucho que seas capaz de afrontar con fortaleza diversas situaciones de tu vida diaria, sabemos que Hablar en Público genera en muchas personas una gran fragilidad y una ansiedad que puede llegar a ser paralizante. Por lo tanto ningún recurso de apoyo será desdeñable.

En artículos anteriores hemos hablado de la necesidad de aplicar cierta  Medicina Preventiva, siguiendo unas pautas que te reportarán una notable bajada de ansiedad en el momento de la Presentación.

Todas estas estrategias de orador prevenido se convertirán para ti en auténticas ventajas de salida, si procuras ocuparte de ellas, en vez de preocuparte de un modo irracional. Hoy quiero llamar tu atención sobre:

10 ESTRATEGIAS QUE ACTÚAN COMO UN CINTURÓN DE SEGURIDAD.

1. Reunir la máxima información sobre el tipo de audiencia prevista y, si es posible, cerciorarse de si hay entre ellos alguna persona problemática.

2. Tomar conciencia de lo mucho que sabes, porque te has preparado bien. Aunque eso no te obliga a tener que saberlo todo.

3. Recordar que la mayoría de la gente tiene buena predisposición y no acude con el ánimo de destruir a nadie.

4. Visitar con anterioridad el lugar donde vas a realizar tu exposición. Como los actores, necesitas conocer y pisar tu escenario y tomarle la medida.

5. Imaginar los imprevistos que se puedan dar y hacerte cargo de que si hay cambios encontrarás el modo de reorganizarte.

6. Ser responsable y no aceptar hablar de lo que no sabes. Te angustiarías mucho.

7. Memorizar cómo vas a empezar y a terminar. Respetar el tiempo previsto.

8. Pensar en cómo ayudar a la audiencia, en vez de pensar en cómo te van a juzgar. Eso quita espacio al miedo porque estarás ocupado en comunicarte bien.

9. No fingir, no imitar a nadie. No podrás sobrellevarlo mucho rato. La naturalidad es lo más “rentable” para no fomentar el nerviosismo.

10.No caer en la trampa del ataque de sinceridad confesando que estás muy nervioso. Tus nervios son tuyos, no los expongas… un poquito de intimidad no viene nada mal. Además, se te pasarán poco a poco y nadie lo habrá notado.

Y…. respira profundamente, bebe un sorbo de agua y piensa en algo que te guste recordar.

La audiencia será tuya si te la ganas, desde tus sinceras ganas de hacerte entender.

Concéntrate en eso e intenta disfrutar del privilegio de poder tomar la palabra para explicar lo que has venido a contar…

Es una experiencia personal muy motivadora, deja que te ocurra.

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